Los pescados se clasifican en tres grupos: blancos, azules y semigrasos.
En México, tenemos la fortuna de contar con costas en el Pacífico, el Golfo de México y el Caribe, lo que nos da acceso a una increíble diversidad de pescados y mariscos frescos durante todo el año. Estos ingredientes no solo son protagonistas de platillos deliciosos como los ceviches, los tacos de pescado o los pescados a la talla, sino que también son una fuente clave de nutrientes esenciales para nuestra salud.
Pero ¿Sabes cuáles son las diferencias entre los distintos tipos de pescado? ¿Y cuál es su aporte nutricional? ¡Aquí te lo contamos todo!
¿CÓMO SE CLASIFICAN LOS PESCADOS?
Los pescados se diferencian por su sabor, textura, tamaño y, por su puesto, por su contenido graso, que influye directamente en su valor nutricional y en la forma en que se preparan en la cocina. Esta clasificación es súper útil si estás cuidando tu dieta o simplemente quieres conocer mejor lo que comes:
- Pescado blanco – Menos del 2.5% de grasa:
Son los más ligeros y fáciles de digerir. Su sabor es más suave y se adaptan bien a cocciones sencillas como al vapor, a la plancha o al horno.
- Ejemplos: Robalo, huachinango, tilapia, bacalao. Ideal para: Dietas bajas en grasa, personas con problemas digestivos, cenas ligeras.
- Pescado azul – Más del 6% de grasa:
Tienen un sabor más intenso y una textura más jugosa. Son ricos en omega-3, un tipo de grasa saludable que ayuda a cuidar el corazón y el cerebro.
- Ejemplos: Atún, sardina, jurel, caballa, salmón. Ideal para: Aportar energía, cuidar la salud cardiovascular y dar variedad a tu menú.
- Pescado semigraso – Entre 2.5% y 6% de grasa:
Representan el equilibrio perfecto. Ni muy magros ni muy grasos, combinan sabor y beneficios nutricionales sin ser tan pesados.
- Ejemplos: Trucha, dorado, lenguado, pargo. Ideal para: Comidas completas, platillos al sartén o al horno con vegetales.

¡Ahondemos un poco más! ¿Qué onda con los pescados azules?
Los pescados azules son todo un superalimento del mar. Aunque el nombre podría hacerte pensar en su color, en realidad se les llama así por su alto contenido en grasas saludables, no por el tono de su piel (aunque muchas veces sí tienen un tono más oscuro).
- ¿Qué aportan a tu dieta?
- Ricos en omega-3, un tipo de grasa esencial que tu cuerpo no produce por sí solo.
- Reducen el colesterol “malo” (LDL) y aumentan el “bueno” (HDL).
- Mejoran la salud del corazón, reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Favorecen el desarrollo y la función cerebral, especialmente en niños y adultos mayores.
- Ayudan a controlar procesos inflamatorios en el cuerpo.

¿Y los pescados blancos? ¡Ligeritos y nutritivos!
Etiqueta P: Si buscas algo ligero, pero lleno de nutrientes, los pescados blancos son la opción perfecta. Tienen un sabor más suave, son fáciles de cocinar y súper versátiles.
- ¿Qué aportan a tu dieta?
- Contenido graso de menos del 2.5% de grasa por porción.
- Pocos carbohidratos y calorías, ideales para mantener un peso adecuado.
- Ricos en proteína de alta calidad, necesaria para mantener músculos y tejidos.
- Fuente de vitaminas como la B12, y minerales como fósforo y selenio.

¿Y los semigrasos? ¡El equilibrio perfecto!
Si no sabes por cuál decidirte, los pescados semigrasos son una excelente opción intermedia. Combinan lo mejor de ambos mundos: el sabor y los beneficios del pescado azul, con la ligereza del pescado blanco.
- ¿Qué beneficios tienen?
- Aportan omega-3 en cantidades moderadas, lo que los hace buenos para el corazón y la mente.
- Tienen más sabor y textura que los blancos, pero sin ser tan grasosos como los azules.
- Son ricos en proteínas, minerales y vitaminas.
Fuentes:
